El lenguaje del amor es, básicamente privado. Una mirada fija, un roce o la respuesta a una caricia pueden comunicar más que las palabras.
Únicamente los amantes entienden la carga emocional que se esconde detrás de un libro o de una pieza de música que se ha recibido del otro, o bien un recuerdo, un anillo o una flor.
El amor tiene su propio lenguaje una voz que va de corazón a corazón –cuyo tono místico únicamente conoce el corazón.
Únicamente los amantes entienden la carga emocional que se esconde detrás de un libro o de una pieza de música que se ha recibido del otro, o bien un recuerdo, un anillo o una flor.
El amor tiene su propio lenguaje una voz que va de corazón a corazón –cuyo tono místico únicamente conoce el corazón.