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dimecres, 17 de febrer de 2010

Portàtils a l'aula

Carta d'una nena de 5è


Me llamo Marta y soy alumna de 5º de primaria.

La semana pasada nos trajeron un montón de ordenadores, para todos
menos para el profesor. Nos pusimos muy contentos porque pensamos que
también nos pondrían aire acondicionado en verano (nos morimos de calor)
y que traerían una pizarra nueva, sin reflejos y en la que se pueda
escribir sin que la tiza resbale, sillas y mesas nuevas adecuadas a
nuestra estatura, estanterías y una taquilla para nuestras cosas. Pero
no, sólo trajeron ordenadores. Y sin lupa porque son muy pequeños, pero
eso da igual.

Por lo menos nos lo han regalado enterito, porque mi primo de Ripollet
dice que mis tíos han han tenido que pagar la mitad del portátil, por
eso de ser catalanes. Esto no lo entiendo muy bien.

El primer día no hicimos nada con ellos porque tiene un sistema que es
diferente al que tenemos en casa, un tal Linux, y que el maestro no conoce.

En realidad no sabe nada de informática. Dijo que ya miraría algo, pero
María, otra empollona, le contestó que ella podía enseñarle, pues en su
casa tiene un ordenador y sabe manejarlo. Todos nos reímos, pero el
maestro, no.

El maestro también dijo que eran para nosotros y que nos los podíamos
llevar a casa. Yo cogí el mío y lo guardé en la mochila, pero a mi amiga
Mati se le cayó y se le rompió todo -el maestro le hizo una foto-. A
Luis se lo robaron unos gamberros mientras volvía a casa y a Santi se lo
rompió Mateo, el niño que nos pega a todos.

En clase los que más usan el ordenador son Toni y Andrés. Son dos niños
un poco retrasados y que antes sólo molestaban. Ahora con el portátil
les ponen una película de dibujos y están más callados.

Ayer nos explicaron cómo sacar información de internet y nos mandaron
deberes para buscar en casa. Mi papá, que ahora no trabaja, dice que no
tenemos dinero para internet, por eso no he podido hacer los deberes
esta semana y ya me han regañado en el cole. Por eso, además de los
libros y cuadernos, también cargo con el ordenador. Ahora ya no uso
mochila sino el troler de mamá de cuando podíamos ir de finde o de viaje

A mi hermano mayor en el insti también le van a dar uno y él está muy
contento pues dice que podrá colgar fotos y chatear con las chicas.
También me ha dicho que, a partir de ahora, no tendrá que fijarse en las
faltas de ortografía pues el ordenador las corrige automáticamente.

Es maravilloso, también, porque antes las clases eran pesadas y largas y
ahora duran 10 minutos o menos. A muchos compañeros no les funciona; a
otros les tarda tanto en ponerse en marcha que para cuando lo consigue
suena el timbre de salida.

Y sin olvidar que los electricistas nos dejaron tres días en el patio
poniendo enchufes porque la batería no dura nada y nos hacemos un lío de
cables en la clase que podemos jugar al enredos.

Como las cosas que trae el maestro no se pueden abrir, dice que pondrá
las notas según le demos más o menos la lata y según el tiempo que
tardemos en abrir el invento.

Se acabó estudiar, la calculadora y las reglas. Y sacar punta, tener
buena letra y tener un cuaderno de diez. Es fantástico. Pobrecillos los
que aún están en 4º porque los veo muy estresados.

Yo me paso la mañana con el Google Earth. Ya me lo sé de memoria y no
tengo otra cosa que hacer.

En matemáticas, es lo mejor: sólo tienes que elegir entre tres
respuestas y además te dan otras tres oportunidades.

Y si en lengua no te sale algo, lo buscas en internet y ya está.

Finalmente todos sacaremos sobresaliente porque leer ya sabemos, pero
vamos a aprender a comprender. El maestro dice que es una competencia
básica.

Es genial.

Marta/

dilluns, 8 de febrer de 2010

Monument a Sant Sebastià

Aquesta foto està feta durant la primera sortida nocturna del curs de fotografia. Com que la màquina la compartien entre la meva companya Laura i jo, li dedico a ella la foto. Crec que entre totes les que vam fer aquesta és d'ella perquè l'ombra de'en Sebastià li va queda "clavada".



Autor de l'escultura: Perecoll

Any: 1985

Localització: Carrer de Barcelona-baixada de Santa Anna

Tronc masculí que s’allarga fins a la cuixa. En el seu tors es claven algunes llances metàl·liques com a símbol dels càstigs que el sant va patir.
Aquesta escultura és un record al màrtir romà que va viure al llarf del segle III i que va morir después de ser denunciat com a cristià i flagel·lat i ferit amb fletxes fins que va morir.

dimarts, 2 de febrer de 2010